Así se vivió la nieve de la borrasca Kristin en los centros educativos
- Comunicación

- 29 ene
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La mañana de ayer, 28 de enero, la Comunidad de Madrid se despertó bajo un manto de nieve que, aunque breve, supuso un reto logístico para los colegios de nuestra región. Ante la intensidad de la nevada en las primeras horas, especialmente en las zonas norte y oeste, la prioridad de CECE Madrid y de todos sus centros asociados fue, como siempre, el bienestar de las personas.
La seguridad como prioridad absoluta
Siguiendo las indicaciones del 112 de Madrid y de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, se trasladó a los directores de los centros educativos la responsabilidad de valorar la situación según el estado de cada municipio. Bajo la previsión meteorológica que indicaba una mejoría clara a partir de las 12:00 h. de la mañana, cada colegio tomó las decisiones necesarias para garantizar la protección de su comunidad.
La realidad de la jornada fue diversa, pero siempre guiada por la prudencia:
En algunos casos, las dificultades de acceso obligaron a cerrar las puertas poco después de abrirlas, facilitando el regreso seguro de alumnos y personal a sus casas.
Muchos miembros de la comunidad educativa, ante la imposibilidad de circular por las carreteras afectadas, tuvieron que permanecer en sus domicilios.
Otros centros pudieron mantener la actividad con relativa normalidad, adaptando sus equipos a las bajas inevitables, pero asegurando el acompañamiento de quienes sí lograron llegar.
Queremos agradecer profundamente a los titulares, equipos directivos, docentes y personal de servicios que estuvieron al pie del cañón. Su criterio y esfuerzo permitieron que, independientemente de si el centro pudo abrir o no, la seguridad de los alumnos y de sus familias estuviera siempre garantizada.
Un rato para el juego y el encuentro
Una vez asegurada la operativa y con la mejoría del tiempo al mediodía, la nieve también nos ofreció su cara más amable. En aquellos centros que pudieron continuar con su jornada, los descansos en el patio se convirtieron en una oportunidad para compartir momentos diferentes.
Lejos de la rutina habitual, alumnos y profesores disfrutaron de ratos de juego y convivencia que refuerzan los lazos de nuestra comunidad. Estos episodios nos demuestran que, con una gestión responsable y segura, el colegio sigue siendo el mejor lugar de encuentro para aprender y crecer juntos, incluso bajo la nieve.
















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