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Begoña Ladrón de Guevara (COFAPA), ¿qué te cuentas?

En CECE Madrid tenemos claro que la educación es, ante todo, una tarea compartida. Para que un colegio sea un verdadero lugar de encuentro, el diálogo con las familias no es una opción, sino una necesidad. En este camino, asociaciones como COFAPA (Confederación de Padres de Alumnos) son aliados estratégicos esenciales para entender las inquietudes de los padres y fortalecer esa alianza de confianza que sostiene cada proyecto educativo.


Hoy nos acompaña en "Qué te cuentas" Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de COFAPA. Begoña es una voz de referencia en el sector educativo, defensora de la libertad de enseñanza y del derecho de las familias a participar activamente en la educación de sus hijos. Con ella conversamos sobre el lema que guía nuestro curso: "Primero, lo primero: las personas".


Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de COFAPA.
Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de COFAPA.

Begoña, el lema de este curso en CECE Madrid es "Primero, lo primero: las personas". Para una familia, ¿en qué detalles del día a día se materializa que un colegio realmente pone a la persona en el centro de su proyecto?

Se percibe desde el momento en que cruzas la puerta. Se nota en el clima de confianza y alegría, en el trato educado y personal, en mirarse a los ojos y en una sonrisa. Un colegio que pone a la persona en el centro es aquel donde te sientes conocido y valorado; donde los profesores sienten el proyecto como suyo y ven a las familias como aliados.


Además, esto no es exclusivo de los docentes. Se materializa cuando todo el personal —secretaría, cocina, mantenimiento— se siente anfitrión y protagonista de la vida del centro. Es ahí cuando el proyecto educativo deja de ser un documento para hacerse vida en los alumnos, los profesores y las familias.


Solemos decir que el colegio y la familia deben formar equipo, pero la base de todo es la confianza. ¿Cómo se puede cuidar esa relación para que sea sólida y duradera en el tiempo?

Nuestros hijos crecen de forma armónica cuando ven que familia y escuela vamos de la mano. Y, sobre todo, cuando las familias y los profesores se ven equipo ante la educación de los niños. Cuando hay una relación basada en la confianza. Sin embargo, vivimos en una sociedad llena de incertidumbres donde nos cuesta confiar. Para romper esa barrera, las familias debemos recuperar la certeza de que los profesores son profesionales que quieren lo mejor para nuestros hijos y tienen la autoridad para educarlos.


Debemos fomentar el encuentro positivo en todos los espacios: tutorías, reuniones, escuelas de padres y también en los momentos informales de la entrada o salida. Es fundamental escuchar a los docentes incluso cuando nos dicen cosas que no hemos percibido o que no vemos de la misma manera, sabiendo siempre que su objetivo es ayudarnos a mejorar en el día a día. Hay que hablar, hay que generar espacios de encuentro, con confianza.


Una de las conclusiones del 52º Congreso de CECE celebrado en Madrid el pasado mes de octubre, fue que el futuro se construye en el presente. ¿Sobre qué aspectos clave debemos trabajar hoy, tanto familias como colegios, para garantizar una educación de calidad mañana?

Como bien decíais en el lema del 52º Congreso de CECE, al que tuve la suerte de poder asistir,  realmente “Mañana empieza hoy”, el futuro se escribe hoy. Me gusta mucho una definición de educación que escuché hace tiempo: tenemos que poner cariño y que poner límites. Este es nuestro gran reto: educar a nuestros hijos para que mañana sean fuertes, decididos, con pensamiento crítico…


Como bien señala Gregorio Luri, uno de los grandes problemas que tenemos hoy es la sobreprotección. Debemos transmitir a nuestros hijos seguridad para que crezcan con fortaleza y pensamiento crítico. Debemos educarles en la reciedumbre y el esfuerzo, retándoles a superarse sin ponerles límites a sus capacidades.


En una sociedad tan cambiante, necesitan ser versátiles y tener capacidad de adaptación. Nuestro papel es animarles a investigar y a transformar cualquier fracaso en una oportunidad de aprendizaje personal. 

"Nuestros hijos crecen de forma armónica cuando ven que familia y escuela vamos de la mano".

Hoy la figura y la autoridad del profesor se ve cuestionada. ¿Qué crees que está fallando en el modelo actual y cómo podemos reforzar su autoridad trabajando de la mano con las familias?

La solución vuelve a ser la confianza mutua. Necesitamos perdernos el miedo y dejar de vernos como enemigos para reconocernos como aliados. Los profesores son profesionales que buscan la mejora continua de cada uno de nuestros hijos. Para ello, las familias también necesitamos ver que los profesores se vuelcan en los alumnos, que les conocen y saben las necesidades de cada alumno. Así crece la confianza y con ello su autoridad. Los colegios están haciendo un gran esfuerzo de transparencia; hoy las aulas tienen "paredes de cristal" y los centros son mucho más abiertos.


Las familias debemos prestigiar la profesión docente. El profesorado es quien tiene en sus manos la capacidad de cambiar el mundo; es la profesión más importante para el futuro. El termómetro de nuestro éxito social será el día en que todos queramos que nuestros hijos sean profesores.


En COFAPA defendéis con firmeza la libertad de enseñanza. ¿Por qué es tan importante que las familias tengan la oportunidad de elegir un proyecto educativo que sientan como propio?

Efectivamente, para COFAPA la defensa de la libertad de elección es un pilar. Al elegir un colegio que es coherente con tu proyecto de hogar, al hacer una elección responsable, los conflictos se minimizan y se crea una continuidad institucional real. Es muy importante que las familias puedan y hagan suyo el proyecto educativo más allá del papel, más allá de un conocimiento inicial: que lo hagan suyo en su vida.


Familia y escuela se convierten en una sola unidad que confluye para constituir al niño como persona. Esa elección responsable es lo que garantiza que vayamos todos a una.


Si pudiera decirle algo a “los que mandan” (las autoridades públicas), ¿qué les diría que hace falta para que el sistema educativo mejore?

Les diría que el sistema mejora cuando se apoya de verdad a las familias para que puedan ser las protagonistas de la educación de sus hijos. Para que el sistema funcione, las autoridades deben facilitar que los padres tengamos claro qué queremos y que veamos en el colegio a nuestro principal aliado.


Es fundamental que se potencie la participación real: que se aprovechen y fomenten espacios como las escuelas de padres, las tutorías y las reuniones de curso. Son momentos donde las familias crecemos en ese “saber ser padres”, donde el colegio nos da pautas y luces en momentos de oscuridad. Por eso, el sistema debe garantizar que las familias se sientan parte del colegio y lo vivan como su casa; porque cuando una familia se implica, mejora la educación de su hijo, que es lo más importante que tenemos entre manos como sociedad.

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