Valeriano Aldonza, consejero de educación de los agustinos, ¿qué te cuentas?
- Comunicación

- 3 jun
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Valeriano Aldonza es religioso agustino. Toda su vida ha estado dedicada a la educación. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos, maestro, filólogo y especialista en Dirección de Centros Concertados (Universidad de Ávila). Actualmente, es el consejero de Educación de la provincia de San Juan de Sahagún de la Orden de San Agustín, la jurisdicción territorial más grande de la Orden de San Agustín en España, Portugal y diversas misiones.
Valeriano, el Papa León XIV es agustino. Tú eres agustino. ¿Cómo vive la Orden de San Agustín, concretamente en España, que un miembro de su orden llegaba al papado?
Con la máxima alegría. Nunca me olvidaré el 8 de mayo del 2025 cuando fue elegido papa nuestro hermano Robert Prevost. A todos los agustinos nos cuesta mucho el llamarle León, ya sin añadir el "XIV", porque para nosotros ha sido nuestro compañero, nuestro jefe durante 12 años.
Para los agustinos es un honor, un regalo, una maravilla el que un hermano nuestro y, además de las características y condiciones personales y religiosas que tiene Robert Prevost, sea en este momento el papa de la Iglesia Católica.
Fue un subidón, si me permitís la la anécdota: Yo, como si fuera un juligan cualquiera, cuando oí solo la palabra Robert -solamente estaba él que se llamaba así- me levanté de la silla y salí al pasillo gritando, 'Toma, toma'. Es tal la emoción que tuvimos todos... Estamos encantados, felices y, además superorgullosos, porque creo que la Orden ha dado a la Iglesia la mejor persona que tenía en ese momento, que es el padre Robert Prevost o León XIV.
Los 17 colegios agustinos en España se están preparando para esta visita. ¿Cómo lo están haciendo?
En el momento que oficialmente se nos comunicó que el Papa iba a venir a España, ese mismo día, el Padre Provincial mandó a las diócesis de Madrid, Barcelona y Canarias una carta poniéndose y poniendo toda la orden en España a disposición de lo que se necesiten en esas tres diócesis, que son los lugares físicos donde va a estar el Papa. A partir de ahí, cualquier cosa que se nos ha pedido, nos hemos prestado a hacerlo.
¿Qué hemos hecho nosotros particularmente? Pues el día 4 de junio aproximadamente hacia las 12 de la mañana todos los colegios de agustinos, agustinas y recoletos de España van a tener un acto fundamentalmente dándole la bienvenida a nuestro hermano, el Papa León XIV y, por supuesto, para hacer una especie de catequesis.
Además, la FAE (Familia Agustiniana Española) ha creado una serie de materiales en poco tiempo y los ha entregado en los colegios. Esos materiales los vamos a utilizar especialmente en la semana del 1 al 5 para preparar esa venida del Papa a España.
Solamente en los tres colegios de la ciudad de Madrid (el Valdeluz, el Buen Consejo y San Agustín) servirán de lugar para los aproximadamente unos 4.000 chicos y chicas que vendrán a Madrid de nuestros colegios. Estarán en estos tres residiendo y por supuesto estamos a su disposición para lo que necesiten, porque tenemos cientos de alumnos voluntarios.
"Tratar de que nuestros alumnos no vivan a ras de tierra, que miren un poco más arriba, que en el fondo lo material se queda aquí"
El domingo 7 de junio, el Papa tiene un encuentro privado con la Orden de San Agustín en Madrid. ¿Qué le transmitirías de parte de los colegios agustinos y de los centros de CECE Madrid?
¿Qué le diría? Que gracias por asumir ese cargo porque él era consciente de lo difícil que es. De hecho dijo: 'Sé perfectamente que tengo que renunciar a muchas cosas en mi en el resto de mi vida por haberme elegido papa, pero lo que nunca renunciaré es a ser agustino'.
Él sabía perfectamente que es la responsabilidad que adquiría y, fundamentalmente, yo le daría las gracias, le desearía mucha suerte y que Dios le ilumine, porque el puesto que tiene es muy, muy complicado; pero él, por la forma de ser que tiene, estoy seguro de que lo va a hacer mucho menos complicado. Para mí es un fenómeno.
El lema de la visita del Papa a Madrid es "Alzad la mirada." ¿Qué significa eso para un educador?
No cabe duda que el concepto que está detrás de "alzad la mirada", desde el punto de vista espiritual, es que miremos al Cielo. Yo soy de los que cree que el Cielo empieza en la Tierra y, en ese sentido, la educación es como si dijéramos nuestro primer peldaño.
¿Qué significa para un educador? Tratar de que nuestros alumnos no vivan a ras de tierra, que miren un poco más arriba, que en el fondo lo material se queda aquí. Ahora hay un movimiento especialmente juvenil a favor de lo espiritual (espiritual, religioso y no tanto católico, porque está por ver que sea católico). Este fenómeno surge porque los jóvenes están cansados de estar en tantos sitios y disfrutar de tantas cosas; al final, supongo que cuando llega el silencio al irse a la cama y reflexionan un poco, muchos de ellos se preguntan: "Vale, ¿y ahora qué?". Sienten que al día siguiente deberán empezar de nuevo a llenar ese "agujero", repitiendo lo mismo el martes y el miércoles, cuestionándose si el lugar donde ponen sus expectativas y objetivos es realmente el correcto.
Ante esta inquietud, el Papa les responde: "Efectivamente, chico; efectivamente, chica; mira, alza la mirada, porque a lo mejor estás poniendo los objetivos en algo muy a ras de piel y lo importante está más arriba"
La visita del Papa es un acontecimiento para los creyentes, pero también para toda la Comunidad de Madrid. Los colegios de CECE Madrid son muy diversos: católicos, laicos, de distintas tradiciones. ¿Cómo puede vivir un colegio aconfesional esta visita?
En el ámbito educativo, considero que la educación es sinónimo de esperanza; significa, en esencia, "mañana". Es imposible desempeñar esta labor con una mentalidad cortoplacista. Usando un término propio incluso del mundo del fútbol, un educador no puede ser "resultadista", ya que las metas más trascendentales están mucho más allá de lo que se alcanza a ver de inmediato.
Educar exige siempre trabajar con objetivos a largo plazo. De forma coloquial, suelo decir dos cosas: primero, que si alguien busca la riqueza, no debe ser maestro; y segundo, que si busca resultados inmediatos, no debe dedicarse a la enseñanza.
Quienes tuvimos la oportunidad de asistir al Jubileo de la Educación en Roma escuchamos, ante miles de docentes, al Papa, quien se apoyó en la filosofía de San Agustín para afirmar que todo educador debe fundamentar su labor en cuatro principios: el amor, la unidad, la interioridad y la alegría.
Estos pilares son propios de cualquier docente, quien, sin importar si el ideario de su colegio es religioso o no, seguramente se verá reflejado en ellos al educar. Sobre la interioridad, San Agustín dejó una frase que cualquier educador suscribiría: "No vayas fuera; en el interior de la persona habita la verdad". Finalmente, el santo recordaba que "no existe lugar para la sabiduría donde no hay paciencia", y yo le añado "amor".
"Se trata de buscar lo bueno de cada persona para trabajar con ello, en lugar de intentar unificarnos para que todos pensemos igual".
El Papa escribe que "nadie educa solo" y que "la comunidad educativa es un nosotros." CECE nació de esa misma convicción fundada por un agustino también, el Padre Angel Martinez Fuertes. Pero hoy hay una crisis de confianza notable: padres que desconfían de los profesores, profesores que se sienten solos, alumnos que no encuentran referentes. Este año, vuestro lema es "Somos comunidad". ¿Cómo se construye comunidad en un colegio cuando esa confianza se ha erosionado? ¿Cómo se materializa realmente ese "nosotros"?

La característica primordial y prioritaria de los agustinos, a lo largo de la historia y en todo el mundo, es la comunidad. De hecho, nuestra regla comienza estableciendo que lo primero por lo que nos hemos reunido es para tener una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios.
Esa identidad comunitaria la entendía perfectamente mi hermano y compañero agustino Ángel Martínez Fuertes. Aunque, lamentablemente, no coincidí mucho con él debido al calendario y a su prematuro fallecimiento, él supo traducir esa esencia agustiniana en la fundación de la CECE. Su deseo fue que esta organización fuera una comunidad que respetara las particularidades de cada uno. Como decía San Agustín, se trata de buscar lo bueno de cada persona para trabajar con ello, en lugar de intentar unificarnos para que todos pensemos igual.
Para que esto sea una realidad, es imprescindible que cada uno de los estamentos que forman los colegios arrimemos el hombro para ser uno en lo fundamental; de lo contrario, es imposible crear verdaderas comunidades educativas. Esto es independiente de si el ideario del centro es religioso o no. Incluso en un colegio público, si no se trabaja para crear una comunidad con el objetivo único de educar de la mejor manera posible a los niños y niñas, el proyecto no tendrá futuro.
Para lograrlo, es necesaria la implicación de los actores más importantes: la familia, el profesorado y el personal de administración y servicios. Todos los que trabajamos en el entorno educativo debemos tener claro que formamos un grupo que navega hacia un mismo destino. Sin esta convicción, independientemente de su nombre o ideario, es imposible que un colegio funcione realmente como un centro educativo.




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