top of page

Víctor Rodríguez, director de formación en ICONO, ¿qué te cuentas?


Víctor Rodríguez

Víctor Rodríguez es director de formación en ICONO, donde acompaña a centros educativos en sus procesos de digitalización desde una visión pedagógica, práctica y cercana a la realidad del aula. Maestro de Primaria con especialidad en TIC y máster en Tecnologías de la Información en Educación y Formación por la Universidad Autónoma de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en algunas de las principales organizaciones del sector educativo y tecnológico, liderando planes formativos, webinars, despliegues tecnológicos y proyectos de innovación con docentes, centros e instituciones. Actualmente compagina su labor en ICONO con la docencia universitaria en la UAX, siempre con un mismo hilo conductor: ayudar a que la tecnología tenga un impacto real y positivo en la educación.


1. La inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza en el ámbito educativo y, en muchos casos, más rápido que la capacidad de los centros para digerirla. Desde tu experiencia en formación, ¿qué está cambiando de verdad en las aulas y en los claustros? 

Más que las herramientas en sí, lo que está cambiando de verdad es la conversación dentro de los centros. La IA ha puesto sobre la mesa preguntas que ya eran importantes: cómo enseñamos, cómo evaluamos, qué competencias debemos reforzar y qué papel tiene hoy el docente en un entorno cada vez más digital. 


En los claustros veo interés, pero también muchas dudas razonables. Hay ganas de explorar, pero también necesidad de criterio. El cambio real no está en usar una herramienta más, sino en aprender a integrarla con sentido pedagógico y sin perder de vista el valor del profesorado. 

 

2. A menudo se habla de innovación educativa como si bastara con incorporar nuevas herramientas, pero la realidad de los centros es bastante más compleja. ¿Cuáles son hoy, en tu opinión, las principales barreras para avanzar hacia una cultura digital sólida y con sentido pedagógico? 

La principal barrera es pensar que la transformación digital depende solo de la tecnología. Incorporar herramientas puede ser relativamente fácil; lo difícil es construir una visión compartida en el centro sobre para qué se usan y qué mejora educativa se busca con ellas. 


También influyen mucho la falta de tiempo, la diversidad de niveles de competencia digital dentro de los equipos y, en algunos casos, la ausencia de una hoja de ruta clara. Cuando no hay continuidad, acompañamiento y liderazgo pedagógico, es fácil que los proyectos se queden en acciones aisladas en lugar de convertirse en una cultura digital sólida. 

"No se trata de usar IA porque esté de moda, sino de tener claro cuándo aporta valor, qué aprendizaje mejora y qué límites hay que marcar".

3. Se habla mucho de IA en educación, pero no siempre con el matiz necesario. Cuando hablamos de un uso responsable de la inteligencia artificial en el aula, ¿de qué estamos hablando exactamente y qué errores conviene evitar desde el principio? 


Hablar de un uso responsable es hablar de criterio pedagógico, de protección del alumnado y de sentido común. No se trata de usar IA porque esté de moda, sino de tener claro cuándo aporta valor, qué aprendizaje mejora y qué límites hay que marcar. 


El primer error que conviene evitar es la improvisación: introducir herramientas sin reflexión previa, sin acuerdos de centro y sin formación mínima. El segundo es caer en los extremos, ya sea pensar que la IA lo va a resolver todo o rechazarla por completo. La clave está en formar a docentes y alumnos para usarla de forma crítica, ética y segura. 

 

4. En un momento de cambio constante, la formación del profesorado parece más importante que nunca. ¿Qué tipo de acompañamiento necesitan hoy los docentes para que la tecnología no se viva como una presión añadida, sino como una oportunidad real de mejora? 

Víctor Rodríguez

Los docentes necesitan una formación útil, práctica y conectada con su realidad de aula. No tanto grandes discursos sobre innovación como propuestas concretas, ejemplos aplicables y herramientas que les ayuden a mejorar procesos sin añadir más carga. 


Pero además de formación, hace falta acompañamiento. Cada centro y cada equipo parten de situaciones distintas, y eso obliga a plantear itinerarios realistas. Cuando la tecnología se presenta desde la utilidad, el contexto y el apoyo, deja de percibirse como presión y empieza a verse como una oportunidad para mejorar.  


Y ese acompañamiento no debería limitarse al profesorado. También creo que existe una necesidad muy clara de implicar y formar tanto a las familias como al propio alumnado. En muchos casos sigue habiendo una cierta distancia entre lo que ocurre dentro del aula y la percepción que tienen las familias sobre el uso de la tecnología, y esa falta de conexión puede generar inquietud o incertidumbre. Por eso es fundamental hacerles partícipes del proceso, explicar bien qué se está haciendo, con qué objetivo y desde qué enfoque pedagógico. La transparencia y la comunicación son clave para generar confianza. 

 "Los proyectos que funcionan no empiezan por la herramienta, sino por una intención pedagógica clara".

5. Hay centros que están logrando integrar la tecnología con criterio, y otros que siguen sin encontrar el rumbo. Desde tu experiencia, ¿qué distingue a aquellos proyectos que consiguen una implantación real y sostenible de los que se quedan solo en la intención? 

La diferencia suele estar en que los proyectos que funcionan no empiezan por la herramienta, sino por una intención pedagógica clara. Los centros que avanzan con más solidez saben qué quieren mejorar, marcan prioridades realistas y entienden que la digitalización es un proceso, no una acción puntual. 


También suele haber liderazgo, seguimiento y una idea muy clara de acompañamiento al profesorado. Los proyectos que se quedan en la intención muchas veces quieren ir demasiado rápido o hacerlo todo a la vez. Los que logran una implantación real suelen construir paso a paso, con coherencia y continuidad. 

 

6. Los equipos directivos y los responsables TIC están asumiendo una presión creciente: normativa, seguridad, formación, herramientas, expectativas de las familias… ¿Qué crees que necesitan hoy para liderar este cambio con más serenidad y más apoyo? 


Víctor Rodríguez

Creo que lo primero que necesitan es no sentirse solos. A menudo se les pide liderar procesos muy complejos, combinando lo técnico, lo pedagógico y lo organizativo, y eso genera una presión enorme. 


Por eso necesitan una hoja de ruta clara, capacidad de priorización y apoyo experto que les ayude a tomar decisiones con más seguridad. También necesitan espacios para compartir experiencias con otros centros y salir de la lógica de la urgencia permanente. Solo así pueden liderar el cambio con más serenidad y una visión más sostenible. 

 

7. Si miramos a los próximos tres años, ¿qué competencias o aprendizajes deberían priorizar los centros para preparar mejor a sus alumnos en una sociedad marcada por la IA? 

Una de las grandes prioridades será el pensamiento crítico. En un entorno donde la IA puede generar respuestas de forma inmediata, será fundamental que los alumnos aprendan a analizar, contrastar, interpretar y decidir con criterio. 


Junto a eso, será clave reforzar la alfabetización digital y en inteligencia artificial, entendida no solo como saber usar herramientas, sino como comprender cómo funcionan, qué límites tienen y cómo utilizarlas de forma ética. Y, al mismo tiempo, habrá que seguir dando mucho valor a las competencias más humanas: creatividad, comunicación, colaboración y resolución de problemas. 

Comentarios


Contacto
 

Calle del Marqués de Mondéjar, 29, 31

28028 Madrid

 

info@cecemadrid.es

  • X
  • Blanco Icono de Instagram
  • LinkedIn
Revista
Actualidad Docente
logo-cece-sin-fondo_edited_edited.png
ad.png

© 2023 by Digital Marketing. Proudly created with Wix.com

bottom of page